El informe del año 2004 realizado por la Organización de las Naciones Unidad ONU-SIDA y la Organización Mundial de la Salud presenta la situación del VIH en la mujer y en las adolescentes. En él se destaca que la infección por VIH afecta con mayor severidad a las mujeres en aquellos lugares donde las relaciones heterosexuales constituyen el modo predominante de transmisión del virus, como es el caso de África subsahariana y el Caribe.
A continuación se expone parte de esta problemática mundial por regiones geográficas:
África subsahariana: las mujeres representan casi el 57% de los adultos que padecen de esta enfermedad, de allí que se estime que el 75% de las mujeres infectadas con el VIH, en el mundo viven en esa región. Por otra parte, la probabilidad de que las mujeres jóvenes cuyas edades oscilan entre 15 y 24 años contraigan la infección es tres veces mayor que la de los varones de su misma edad.
África meridional: es considerada la subregión más afectada del mundo. Las desigualdades económicas y los sistemas de mano de obra migratoria son un terreno fértil para el sexo transaccional, explotador, intergeneracional y de supervivencia. Las mujeres con bajo nivel educativo tienen pocas oportunidades de obtener ingresos, lo cual se agrava por las subvenciones y los altos aranceles . En consecuencia, se observa una tasa mayor de desempleo femenino que lleva a incrementar las desigualdades de género y la vulnerabilidad de la mujer al VIH.
Europa oriental y Asia central: en esta región un creciente número de mujeres adquiere el virus por las siguientes causas: (a) el uso de equipos contaminados al inyectarse sustancias psicotrópicas; (b) las relaciones con personas del sexo masculino que consumen drogas por vía intravenosa, y (c) el desempeño como clientes profesionales del sexo. La Federación Rusa presenta la mayor epidemia de la región. En estos últimos años se ha observado un incremento en la proporción de mujeres infectadas de 24% en el 2001 al 38% en el 2003.
En ciertas regiones de Asia la epidemia del SIDA se propaga dentro y entre grupos específicos de la población como los profesionales del sexo o consumidores de drogas por vía intravenosa, que luego lo transmiten a la población en general e incrementan el número de mujeres y jóvenes infectadas. Específicamente, en Asia oriental las mujeres constituyen el 22% de todos los adultos que viven con el VIH; en la India las mujeres representan más del 25% de las nuevas infecciones por el VIH. Adicionalmente, el 90% de las mujeres solteras que resultan positivas al VIH en sus controles pre-natales mantienen relaciones, a largo plazo, con una sola pareja; esa misma tendencia se presenta en mujeres casadas.
El informe revela, además que en los países industrializados de Europa occidental y América del Norte, las mujeres infectadas con el VIH pertenecen a sectores vulnerables de la sociedad, como minorías étnicas, inmigrantes y refugiados. Lo anterior es una muestra de que a nivel mundial “la epidemia se desarrolla en el contexto de profundas desigualdades de género, clase, entre otras” El informe cita numerosos estudios los cuales han sido realizados en mujeres de diferentes regiones del mundo, cuyos resultados ponen de manifiesto un profundo desconocimiento, por parte de las féminas, en cuestiones relativas al VIH y al sexo y, probablemente sea éste el factor determinante en el incremento de riesgo de poder quedar infectadas por el VIH.
En el caso concreto de América Latina “las mujeres representan actualmente el 36% de los 1,7 millones de adultos que viven con el VIH. La epidemia se ha centrado en mujeres que tienen relaciones sexuales con hombres consumidores de drogas por vía intravenosa”. Adicionalmente, la información y el conocimiento no han sido suficientes, de ahí que los esfuerzos de prevención deban apuntar a las desigualdades socioeconómicas, de género y vulnerabilidad al VIH.
Las relaciones sexuales entre mujeres jóvenes y hombres considerablemente mayores son una práctica común en muchos países, incluidos los de Asia, el Caribe y África subsahariana, mencionados anteriormente al entremezclar el sexo intergeneracional y el transaccional. Al respecto, se señala lo siguiente: “Las investigaciones en ciertas partes de África, han constatado que los varones mayores ayudan a menudo a las familias de las jovencitas a cubrir sus necesidades esenciales, como matrículas escolares, costos de transporte y comestibles”, pero agrega, que los costos ocultos pueden ser elevados ya que las dependencias derivadas de esas relaciones limitan la capacidad de las mujeres para protegerse contra la infección por el VIH.
Otro punto importante tratado en el informe es la violencia a la que se ve expuesta la mujer en diferentes partes del mundo, lo cual repercute en su vulnerabilidad al VIH. Los estudios presentados hablan de violencia hasta en un 24 % en la primera relación sexual. “La forma más común de violencia perpetrada contra las mujeres es la violencia a cargo de las parejas íntimas” esto se cita en varios estudios realizados en países del continente africano como: Ruanda, Tanzania y Sudáfrica con el agravante de la existencia de marcos jurídicos débiles o inexistentes.
Investigaciones en Kenya refieren una estrecha relación entre la educación y el VIH. Los estudios “han vinculado un nivel educativo superior con un mayor conocimiento y sensibilización sobre el VIH, tasas más altas de uso de preservativos y una mejor comunicación sobre prevención del VIH entre las parejas”, en contraste, indica que en algunas regiones de África como: Zimbabwe, Botswana, Sudáfrica, Swazilandia y Zambia el hecho de ir a la escuela coloca a las jóvenes en situación de riesgo sexual y violencia por parte de estudiantes masculinos y maestros. El informe recomienda que debe mejorarse el acceso a la escuela de los jóvenes de ambos sexos por igual, lo cual se puede lograr, en parte, aboliendo las matrículas escolares. Enfatiza además que deben adoptarse medidas para asegurar que las escuelas ofrezcan un entorno seguro a las jovencitas.
El acceso insuficiente de la mujer a diferentes opciones de prevención y tratamiento, es otro problema. Por ejemplo, el uso de preservativos femeninos no está generalizado, su adquisición es más costosa que el preservativo masculino y aunado a lo anterior, requiere cooperación masculina.
El uso de microbicidas sería una alternativa más económica y prometedora para la prevención controlada por mujeres. Los modelos elaborados indican que un microbicida con una eficacia de 60% evitaría 2,5 millones de nuevas infecciones en mujeres, varones y niños durante los próximos tres años, si sólo es utilizado por el 20% de las mujeres que ya están en contacto con servicios sanitarios. Se estima que dentro de 5 a 7 años se podrá disponer de un microbicida de primera generación, sin embargo, se considera que el sector privado no está realizando la inversión necesaria para el desarrollo de los mismos, por lo que se recomienda “aumentar de forma inmediata y drástica la inversión en investigación y desarrollo. Reforzar los servicios de salud sexual y reproductiva y mejorar los sistemas de referencia con el fin de ampliar el acceso de las mujeres a servicios de asistencia y tratamiento ”.
En África subsahariana unos 1,9 millones de niños (menores de 15 años) vivían con el VIH a finales del año 2004. “Muchas de estas infecciones podrían evitarse si las mujeres no se infectaran, ante todo, y si las infectadas tuvieran acceso a pruebas del VIH complementadas con profilaxis farmacológica antirretrovírica para ellas y sus recién nacidos”. En la actualidad, sólo se ofrecen servicios de prevención de la transmisión materno infantil al 1% de las mujeres embarazadas que viven en los países más afectados.
En la mayoría de los países que conforman el continente africano y asiático las mujeres asumen la carga asistencial de sus familiares con SIDA, estas obligaciones asistenciales causan sufrimiento, fatiga, limitan sus oportunidades para progresar en el campo educativo y lograr independencia económica. Por otra parte, cuando una mujer adulta muere la carga se desplaza a otras mujeres generalmente ancianas que asumen el cuidado de los niños huérfanos. En este sentido, se requiere protección social y ayuda económica para las personas ancianas que cuidan a los huérfanos, así como disminución de las trabas administrativas para acceder a las pensiones y subvenciones infantiles.
Otro aspecto que aumenta la vulnerabilidad de las mujeres al VIH es la desigualdad de las mujeres en los derechos de propiedad y sucesión, por lo que se recomienda la reforma de los sistemas jurídicos a fin de formular y defender los derechos de las mujeres a la propiedad y la sucesión, y establecer precedentes jurídicos que sienten jurisprudencia, lo cual aliviaría el impacto económico del SIDA en muchos hogares.
Por último, se menciona que para afrontar el panorama global se requieren estrategias que aborden las dinámicas estructurales de la epidemia de SIDA, en particular las amplias desigualdades de género que coadyuvan al progreso de la propagación del VIH. Las mujeres han de incorporarse en mayor proporción en el diseño y orientación de programas, particularmente las mujeres infectadas con el VIH, las cuales pueden hacer contribuciones importantes para reforzar las respuestas en contra de esta epidemia.
Resumen del Informe de ONUSIDA/OMS
(Diciembre de 2004), de la situación de las mujeres y el SIDA
Más información
Arriba | Inicio