En los últimos años se ha observado una feminización de la enfermedad, estrechándose cada vez más la relación hombre: mujer, la cual ha pasado de una relación de 20:1 al inicio de la epidemia a una proporción en la actualidad de 3:1 o de 1:2 en países de África Sub-sahariana y algunas islas del Caribe.
Según la OMS para finales de Diciembre de 2005, convivían con el VIH 40,3 millones, (36,7 – 45,3 millones) de personas; 17 millones corresponden a mujeres. Estimándose que se infectan diariamente con el VIH 14 000 personas, más del 95% de los pacientes vive en los países de ingresos bajos y medianos, cerca de 2 000 casos son menores de 15 años de edad, aproximadamente 12 000 adultos (de 15 a 49 años de edad), de los cuales: casi 50% son mujeres y aproximadamente el 50% tienen de 15 a 24 años de edad. (OMS 2005)
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La mayoría de las féminas adquieren la enfermedad por relaciones heterosexuales, la presencia de las ITS incrementa el riesgo de transmisión sexual, otro porcentaje no despreciable adquieren la infección por drogadicción endovenosa, sobre todo en aquellos países donde el uso de drogas es un problema de salud.
La infección del VIH en las mujeres tiene una connotación especial, factores relacionados con la vulnerabilidad al VIH, deben ser considerados para entender porque la enfermedad se está propagando en este segmento de la población, causas sociales, económicas, biológicas y culturales determinan esta vulnerabilidad. Las amas de casa son especialmente vulnerables, la dependencia económica, social y cultural las hace incapaces de “negociar” el uso de preservativo con su pareja.
Otras mujeres vulnerables a la infección por el VIH son: trabajadoras sexuales, jefas de hogar en estado de pobreza, inmigrantes, desplazadas, mujeres con poco nivel educativo, niñas de la calle, drogadictas y prisioneras. La violencia contra la mujer también se ha asociado con un riesgo incrementado al VIH.
Muchas mujeres buscan ayuda médica en etapa avanzada de la enfermedad, por lo cual se pierden los beneficios de un diagnóstico precoz como: inicio de una terapia antirretroviral temprana, inclusión en ensayos clínicos, consejo apropiado para disminuir la infección a la pareja y medicación antirretroviral para prevenir la transmisión vertical en caso de salir embarazada.
En la manifestación inicial del VIH en mujeres; las enfermedades ginecológicas ocupan un lugar preponderante, siendo la Candidiasis vaginal recurrente una de las más frecuentes, encontrándose casi en un 40% de los casos según Carpenter y colaboradores, otras manifestaciones incluyen: Linfadenopatía generalizada persistente, Neumonía bacteriana recurrente, Candidiasis oral, Herpes Zoster Leucoplasia vellosa y síntomas sistémicos. La enfermedad definitoria de SIDA en la mujer es similar a lo encontrado en los hombres infectados con el VIH, excepto el CA de cuello uterino invasivo y la poca incidencia de Sarcoma de Kaposi.
La infección por VPH en la mujer infectada con el VIH, se encuentra incrementada en una proporción variable según las series estudiadas, Palefsky y colaboraron encontraron una prevalencia de 54%, asociándose con esta infección: neoplasia intraepitelial cervical, neoplasia intraepitelial vulvar y cáncer cervical entre otros. Examen genital a toda mujer seropositiva al VIH debe formar parte de la rutina en estas pacientes, contaje de Linfocitos CD4 menor de 200 por mm³ ameritan examen ginecológico cada 6 meses con toma de muestra de lesiones sospechosas.
Las infecciones oportunistas, con la excepción de las manifestaciones ginecológicas, son similares a la de los hombres seropositivos al VIH, en un estudio realizado por Carvajal Ana y col en 125 mujeres en Venezuela (procedentes del Hospital Universitario de Caracas y del Instituto de ontología Hematológica) infectadas con VIH, 64 de ellas en etapa de SIDA, las infecciones oportunistas más frecuentes fueron: candidiasis en todas sus formas, neumonía por Pneumocistis jirovecci, VPH genital e infecciones bacterianas.
La Incidencia de Neoplasias en mujeres infectadas con el VIH, con excepción del Sarcoma de Kaposi, parece ser similar a lo encontrado en mujeres VIH negativo, a diferencia de los hombres infectados con el VIH que tienen un riesgo incrementado de Neoplasias, encontrándose en estos una alta incidencia de: Sarcoma de Kaposi, Linfoma no Hodgkin y Carcinoma Anal Escamoso, siendo esta última no definitoria de SIDA.
Las pautas para iniciar el tratamiento antirretroviral en la mujer son iguales a los de los hombres infectados con el VIH, algunos estudios, incluyendo los realizados por Gloria Echeverría en el Instituto de Alergia e Inmunología - UCV de Venezuela, han encontrado cargas virales de VIH más bajas en mujeres con respecto a los hombres, con niveles de linfocitos CD4 similares en ambos grupos, sin embargo se desconocen las implicaciones de estos hallazgos.
Los esquemas de inicio de tratamiento también son iguales a los recomendados en los hombres seropositivos al VIH, teniéndose especial cuidado de no indicar drogas teratogénicas en aquellas mujeres con potencialidad de embarazarse, adicionalmente la Nevirapina no debe ser indicada en mujeres con niveles de Linfocitos CD4 mayor de 250 células por riesgo de toxicidad hepática, además de tener cuidado en las interacciones de las drogas antirretrovirales con los anticonceptivos.
Para prevenir el VIH en las féminas se tiene que “empoderar” a la mujer en temas relacionados con el VIH/SIDA: modos de transmisión, conducta sexual segura , uso del preservativo masculino o femenino, etc., para que ella asuma un papel activo en la prevención de la infección, mejorar el nivel educativo es de primordial importancia, así como crear condiciones favorables para que adquieran conocimientos y/o herramientas que la ayuden a salir de la pobreza y lograr su incorporación al mercado laboral .
En la prevención se tiene mucha esperanza en los microbicidas (cremas o jaleas), que usadas a nivel genital eliminarían el VIH, una vez desarrollados y probado su efectividad se estima que evitarán millones de infecciones por el virus, con la ventaja que estarían bajo el control de la mujer.
Aumento de la cobertura antirretroviral en aquellos países donde se concentra el mayor número de mujeres infectadas con el VIH como África Sub-sahariana y otros países de escasos recursos, prevención de la transmisión vertical, atención de la mujer en el marco de los derechos reproductivos, atención de los grupos vulnerables, evitar la discriminación y la violencia femenina; son factores fundamentales en la lucha contra el VIH/SIDA en la mujer.
Por Ana Carvajal
Especialista en Infectología.
* Resumen de la Conferencia: VIH/SIDA en la mujer, presentada en el Aniversario de los 50 años del Hospital Universitario de Caracas (HUC). Mayo 2006.
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